Por Jorge Rivero Zapata
Tenosique, Tab., a 22 de enero.- Un humilde vendedor de dulces y ex boxeador en su juventud, dejó de existir a los 60 años después de haber sido atropellado por el conductor de una camioneta negra marca Toyota, quien se dio a la fuga, pero que está plenamente identificado y de un momento a otro podría ser detenido para que responda por el abandono y haber cegado una vida.
Como se publico el domingo el vendedor ambulante, Manuel Enrique Ascencio Córdova a quien a casi dos meses de realizarle una entrevista sobre su vida como boxeador y quién ganará 19 peleas y dos perdidas, una por decisión y otra por Nocaut, fue embestido el sábado a eso de las 15:30 horas, por el conductor de una camioneta al momento de cruzar la esquina de las calles 26 por 45, cuando retornaba del súper, donde había realizado sus compras para salir a las cantinas a ofrecer sus dulces y chicles, cuando de pronto un descuidado chofer lo embistió quedando inconsciente en la vía pública y donde tuvo que ser trasladado por los socorristas de la Cruz Roja Mexicana al hospital Comunitario en donde el médico de guardia le dio de alta,(negligencia médica); trayéndole una hora más tarde consecuencias severas, por lo que tuvo que ser llevado otra vez a la clínica de la SSA y donde fue enviado en ambulancia a Villahermosa, pero a 18 kilómetros de haber pasado el municipio de Emiliano Zapata, empeoro, por lo que tuvo que ser canalizado al nosocomio de ese municipio en donde más tarde le dieron la triste noticia a su hijo que lo acompañaba, de su fallecimiento.
Fue este domingo que el cuerpo sin vida del ex boxeador fue traído a Tenosique, en donde amigos y familiares lo están velando en la colonia Luis Donaldo Colosio, hechos que han quedado asentado en la averiguación previa TQ-1- 042/2012 contra quien resulte responsable.
Como se recuerda, Manuel Enrique Ascencio Córdova, humilde vendedor de dulces a sus 60 años, no perdía la fe en seguir viviendo, pues hace años tuvo una operación quirúrgica del colon para poder tener una vía de salida a través de la pared abdominal, diariamente necesita de una bolsa de colostomía, la cual con muchos esfuerzo lograba conseguir y medio comer.
“Filí” como era conocido en las cantinas, a sus 19 años fue un conocido boxeador al cual llamaban “Filí Ascencio”, eso hace 41 años, nacido en la isla de Ciudad del Carmen, Campeche criado por su mamá Emérita Córdova Gómez, originaria de Tenosique, en el poblado de Boca del Cerro, de este mismo municipio, hijo de Don Felipe Ascencio Santos, oriundo de Cárdenas, Tabasco.
Manuel “Fili” sólo estudio tercer año de primaria, vivió en su niños en el ejido la Isla, Pomoná y Boca del Cerro, vivió en su juventud en unión libre con la señora Bertha María García Pino, en el poblado de Boca del Cerro, teniendo tres hijos, Jorge Luis, Ana Cecilia y Manuel Enrique Ascencio García.
Aprendió como operador de maquinaria agrícola, trabajo en la Secretaría de Desarrollo del Gobierno del Estado hasta los 30 años, pero al gustarle el deporte del boxeo apoyado por su manager “Silverio González” conocido como “Tony Curtis” o “El mago del Sureste” estuvo boxeado durante dos años ganando 19 peleas y dos perdidas, una por decisión y otra por Nocaut.
“En aquellos tiempos” recuerda “Fili Ascencio” cuando la vida era color de rosa, boxeo con Leocadio Contreras “El Tigre de Pueblo Nuevo”, “El terror de la Trinchera”, “Beybi Rodríguez” (boxeadores locales); con el veracruzano “El diablo Estrella” de Coatzacoalcos, Veracruz y contra el yucateco “Vicente Ponty” a los cuales les ganó.
Finalmente se retiro del boxeo al perder contra el yucateco “Johevakedano”, el cual estaba calificado como octavo para ser campeón Mundial, “Don Galleto” o Numa Pompilio Rosado Mendoza a quien todas las noches le rezaba al Creador “Dios” y le podía por él y su familia, ya que eran los únicos que le llevan un bocado y le daban un lugarcito en donde dormir en un espacio que tienen en la calle 50 de la colonia la Trinchera de Tenosique.
A dejado de existir, ni jamás se a volverá a ver caminando de cantina en cantina ofreciendo sus dulces a los parroquianos y a las meseras, y quien siempre con la sonrisa en los labios y dando pasitos de baile para causar una impresión de felicidad, por lo que muchos deportistas y sus amigos le decimos al Gran “Fili Ascencio”, adiós amigo, que Dios ilumine tu descanso eterno.